Los niños y la oración: enseñando a nuestros hijos a orar.

Los niños y la oración: enseñando a nuestros hijos a orar.

La conexión de nuestros hijos a Dios por medio de la oración es esencial para su crecimiento espiritual. Los niños necesitan saber que tienen una línea directa con Dios, que pueden hablar con Él en cualquier lugar, en cualquier momento, y que Él les escuchará.
Podemos facilitar  a nuestros niños a comprender esto, ayudándoles a entender que Dios quiere ser su mejor amigo. Y para convertirse en el mejor amigo de alguien se tiene que pasar tiempo con él y hablar con él. Dios quiere que nuestros hijos vayan a Él cada día y le pidan que les ayude a conocerlo mejor. Él quiere que ellos abran su corazón y le pidan ayuda con sus luchas personales. La oración también cambia a nuestros niños y les ayuda a sacarlos de su egocentrismo.
Si bien es importante que enseñar a nuestros hijos acerca de la oración, es aún más importante que todos los días seamos un modelo para ellos. Los niños aprenden mejor con el ejemplo. Observando y escuchando cómo tú oras les ayuda a aprender a orar. También orando con ellos cada día se crea en ellos un hábito para toda la vida que los sostendrá a través de sus altos y bajos a medida que crecen.

Orar con 0-5 años

En esta etapa la oración se asocia con la cercanía y el amor que tu hijo recibe de ti. Los niños hasta los 3 años oran con oraciones de una sola palabra o repitiendo después de ti. Alrededor de los 3-4 años, los niños comenzarán a decir oraciones de una frase.

A estas edades oran por cualquier cosa que viene a la mente, incluyendo a las personas, los juguetes, las mascotas, el clima, la seguridad, etc. Sus oraciones tienden a ser bastante centradas en ellos mismos.
En los primeros años lo mejor es presentar la oración como "hablar con Jesús".

Con los menores de 3 años, ayúdales a aprender a ponerse de rodillas, juntar las manos y cerrar los ojos. Si todavía es un bebé sostenlo mientras tú oras. A medida que aprenda a hablar, anímalo a repetir después de ti. Muéstrale imágenes de Jesús y los niños orando. Puedes entonar un breve canto antes de orar que le ayude a asociar mejor lo que poco a poco está aprendiendo.
También hay que hacer oraciones cortas, porque los niños en esta etapa no se quedan quietos mucho rato.

Pasará bastante tiempo hasta que tu niño pueda coordinar todas las indicaciones a la vez, así que sé paciente. Acepta aquello que puede hacer, recompénsalo con palabras de elogio y no lo fuerces para que no se sienta incómodo por lo que todavía no le sale bien.
No te preocupes si tu hijo se niega a orar en algún momento. Es una parte normal de expresar su independencia a esta edad. En este caso lo mejor es seguir adelante y orar juntos de todos modos. Con el tiempo, su hijo se reincorporará a las oraciones de la familia.

Orar con 6-9 años

En esta etapa los niños empiezan a pedir cosas más específicas en sus oraciones y a orar por otros. También a veces tienen ideas extrañas, como creer que una falta de respuesta significa que ellos se han portado mal o que no dicen sus oraciones correctamente. Asegúrate de explicarles que ese no es el caso y que lo comprendan bien a su nivel.

Una buena idea es comenzar a escribir un diario de oración con tu hijo durante esta etapa. Anotad las peticiones específicas y luego las respuestas a la oración. También podéis leer juntos historias sobre experiencias de respuestas a la oración para animar a tu hijo a presentar sus solicitudes ante Dios.
Otra idea es aprender un acrónimo para enseñar a tu hijo cómo estructurar ordenadamente el contenido de sus oraciones, por ejemplo:

APAGA: Alabar, Pedir, Arrepentirse, Gratitud, Amén. (Idea recomendada para antes de dormir y 'apagar' la luz)

ARPA: Alabanza, Ruego, Perdón, Agradecimiento. (Idea que permite relacionar la oración del niño con bellos sonidos para Dios)

Son hermosos modelos de oración que puedes enseñar a tu hijo. También podéis crear juntos otro orden nemotécnico, basándose en la oración del Padre Nuestro (Mateo 6).

Orar con 10-14 años

Alrededor de 10-11 años, los niños comienzan a comprender que la oración es una conversación privada con Dios. En la preadolescencia, los niños también empiezan a ver que la oración tiene el poder de cambiar a una persona, es decir que la oración es valiosa en sí misma. Puedes notar que su hijo adolescente tiene de repente ganas de transmitir sus inquietudes y preocupaciones a Dios.

En la adolescencia también se tienen preguntas sobre lo que significa orar realmente, e incluso puede expresar sus dudas. Esto es perfectamente normal. Responde a sus preguntas y sentimientos con honestidad y cariño.

En algún momento es posible que observes en tu hijo menguar la creencia en el  poder de la oración. Lo más probable es que siga orando, pero sus oraciones pueden parecer rutinarias. Sigue animándolo amablemente, pero dale el espacio suficiente como adolescente que vive su vida y también su vida de oración como algo privado y muy personal.

Desde el BdAP deseamos para ti y tu família una vida de oración plenamente bendecida por Dios.

Redacción: Sarai de la Fuente Gelabert

Fuente: Adventist Parenting, boletín marzo 2008.

www.adventistparenting.com

http://maillist.pacificpress.com/parenting/archive/200803March.htm

[Consulta enero 2013]

 


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«Instruye al niñ@ en su camino y ni aún de viejo se apartará de él Prov. 22:6